Cuellos de botella de la permisología: Un evaluador del SEA debe revisar en promedio 9 mil páginas

 

Considerando el total nacional, se identificaron más de 88.000 archivos PDF distintos entre los 451 proyectos ingresados desde el 1 de septiembre de 2024 hasta el 26 de septiembre de este año, con un volumen conjunto de 2,2 millones de páginas. Esto equivale a un promedio de 9.330 páginas por evaluador ambiental, sin considerar otras funciones paralelas o procesos administrativos.

Un reciente análisis revela una preocupante realidad en el sistema de evaluación ambiental chileno: solo considerando los nuevos proyectos ingresados durante el último año, cada evaluador del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) debió revisar en promedio cerca de 9 mil páginas. Esto equivale a 750 páginas por mes, que asumiendo 22 días hábiles mensuales, implicaría cerca de 40 páginas por jornada. La carga real es aún mayor si se consideran los proyectos que ya se encontraban en tramitación durante el período, muchos de los cuales siguen generando actividad evaluativa simultánea. Esta situación, según un estudio de Prisma SOFOFA, no solo evidencia una carga laboral excesiva, sino que también subraya la necesidad urgente de modernizar el sistema y adoptar nuevas tecnologías para agilizar los procesos.

Así, con datos actualizados a septiembre de 2025, la carga promedio de proyectos en evaluación ambiental por evaluador se sitúa en 1,9 a nivel nacional. Lo que, a su vez, implica una media de 1.259 archivos a revisar entre PDFs, XMLs y HTMLs. 

El estudio de Prisma SOFOFA, basado en datos actualizados hasta septiembre de 2025, revela que el volumen de documentos que deben revisar los evaluadores ambientales es alarmante. Se identificaron 88.212 archivos PDF, que incluyen declaraciones y estudios de impacto ambiental, sus anexos, observaciones de OAECA, ICSARA, Adendas, entre otros, en los expedientes de 451 proyectos ingresados desde el 1 de septiembre de 2024 hasta el 26 de septiembre de este año, con un total de 2,2 millones de páginas de PDF. Esto implica que, en promedio, cada evaluador debe analizar 9.330 páginas, sin considerar otras tareas administrativas.

Por si fuese poco, además, muchos de los documentos que los evaluadores deben revisar se encuentran en otros formatos, como XML y HTML. Entre los 451 proyectos considerados, se identificaron 170.100 archivos XML y 41.378 HTML, lo que refleja que la carga de trabajo es aún mayor.

Los archivos XML y HTML, que también contienen texto y deben ser revisados por el personal del SEA, no se encuentran divididos en páginas. Cada uno puede tener una longitud menor o mayor a una página de PDF.

Desde el 1 de septiembre de 2024 hasta el 26 de septiembre del presente año, han ingresado 451 proyectos en el SEA (considerando la agrupación de expedientes realizada por Prisma). En agosto de 2025, había un total de 238 funcionarios en el SEA dedicados a la evaluación ambiental de proyectos. Esto, considerando el personal a contrata, en planta y honorarios. Para discernir qué funcionarios formaban parte de la evaluación ambiental de proyectos, se revisaron los distintos cargos o funciones descritas en transparencia. De un total de 435 personas contratadas entre las tres modalidades, se identificaron 238 involucrados en la evaluación ambiental, considerando cargos o funciones como: Evaluador (a) ambiental regional, Evaluador (a) mhpac-ci regional, Abogado (a) de recursos de reclamación, Jefe (a) división de evaluación ambiental y pac, Revisión y análisis de documentación asociada a los proyectos sometidos al SEIA, entre otros. El siguiente análisis permite dimensionar con más precisión la carga documental asociada a la labor de los evaluadores.

PDF y páginas de PDF por evaluador

La carga de trabajo varía significativamente entre regiones. O’Higgins lidera la lista, con 28.127 páginas por evaluador, seguida por Coquimbo (22.004 páginas) y Antofagasta (19.143 páginas). En contraste, La Araucanía (2.350), Los Ríos (3.444) y Metropolitana (4.245) presentan cargas menores, inferiores a 5 mil páginas por evaluador. Las dos primeras cuentan con pocos proyectos y funcionarios: ambas 8 proyectos y 7 evaluadores, mientras que en la Región Metropolitana hay muchos funcionarios (96) para un alto número de expedientes (76).

Estos datos permiten dimensionar no solo la carga técnica asociada a cada evaluación, sino también el esfuerzo operativo que implica la lectura, el análisis y la síntesis de documentación altamente especializada. Se trata de una labor exigente, que podría verse fortalecida mediante propuestas que incorporen inteligencia artificial y nuevas tecnologías, con el objetivo de avanzar hacia una tramitación ambiental más ágil, eficiente y robusta al mismo tiempo.

Evaluadores por proyecto

Con datos actualizados a septiembre de 2025, la carga promedio de proyectos en evaluación ambiental por evaluador se sitúa en 1,9 a nivel nacional. Sin embargo, esta cifra oculta diferencias marcadas entre regiones.

Las regiones de la zona central, de O’Higgins (6,3), Maule (4,2) y Ñuble (3,8) encabezan el listado con las cargas más altas, superando con holgura el promedio nacional. En total, ocho regiones sobrepasan este umbral, lo que refleja una concentración desigual del trabajo de evaluación técnica.

Por el contrario, la Región Metropolitana, con solo 0,8 proyectos por evaluador, seguida por La Araucanía (0,9) y Los Ríos (0,9). Este grupo de regiones se sitúa claramente bajo el primer cuartil del conjunto (1,3).

Inversión por evaluador

La distribución de la inversión a cargo de los evaluadores confirma una asimetría regional. En promedio, cada uno debe gestionar proyectos que suman $297 millones de dólares, pero las diferencias entre territorios son profundas.

Antofagasta nuevamente se ubica en el extremo superior, donde pocos funcionarios (12) enfrentan la evaluación de grandes proyectos (39), los cuales suman una media $1.667 millones de dólares por trabajador. En Magallanes, con menos proyectos por evaluador, se da una situación similar: $1.607 millones de dólares por evaluador.

En regiones como La Araucanía o Aysén presentan cifras significativamente menores. Esta brecha pone de manifiesto que la carga laboral no es homogénea: en algunos territorios, cada evaluador es responsable de inversiones que superan ampliamente el promedio nacional, con implicancias críticas para la equidad y eficiencia del sistema.

Empleo por evaluador

Al analizar las cifras de mano de obra indicadas por los titulares de los proyectos para estimar el empleo que generarían sus iniciativas de inversión, se puede evaluar cuántos puestos de trabajo dependen del trabajo de los funcionarios del SEA y en qué regiones el personal debe gestionar proyectos de mayor envergadura. El promedio nacional alcanza los 424 empleos en construcción y 165 en operación por evaluador. 

La región de Antofagasta destaca con 1.584 puestos de mano obra en construcción por evaluador, el valor más alto entre todas las regiones. Sin embargo, en cuanto a empleos en operación, O’Higgins presenta el dato más alto, con 724 posibles puestos de trabajos siendo gestionados por cada evaluador del SEA en la región.

Esta información resulta útil para dimensionar la distribución del trabajo dentro del Servicio de Evaluación Ambiental, especialmente considerando el crecimiento sostenido de la actividad evaluada en algunas regiones del país. Además, permite identificar posibles asimetrías territoriales en la asignación de recursos humanos, que pueden incidir en los tiempos de tramitación y en la capacidad institucional de respuesta frente a distintos tipos de proyectos. En un contexto de presión por mejorar la eficiencia del sistema de evaluación ambiental, contar con este tipo de diagnósticos puede contribuir a decisiones más informadas sobre dotación y planificación operativa.

 
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